Aprendiendo de Export Barcelona. Social Housing in Urban Context

Xavier Bustos Serrat + Nicola Regusci

Desde cities connection project se busca, desde el inicio, la conexión entre ciudades mediante sus arquitecturas. Esto implica mostrar en un mismo espacio y tiempo maneras específicas de abordar temáticas universales desde la perspectiva de cada cultura y de cada territorio.
Una consecuencia inmediata de las tres conexiones realizadas, donde se plantean temáticas diferentes y siempre interesantes, es que cada ciudad aprende de la otra de una manera recíproca, propiciando el debate, los viajes colectivos, las visitas, el intercambio y generando una red de conocimiento compartido.
A partir de aquí, el desarrollo del enunciado “aprendiendo de "Export Barcelona
”, trata de discernir qué ha aprendido cada territorio suizo en cada una de las conexiones, desde perspectivas particulares, a la vez que extraer unas  conclusiones finales, que seguro no serán inmediatas y admitirán matices.
En el caso de
Import Ticino, el debate se centró en la gran compacidad y densidad de la ciudad mediterránea, que en el caso de Barcelona es una de las más altas del mundo, en contraposición con la problemática de la ciudad difusa, tan extendida en el Ticino.
En el caso de
Import Geneva, la muestra apostó por los nuevos núcleos urbanos vinculados a las estaciones del futuro eje ferroviario CEVA, centrando el debate en las dificultades normativas que constriñen la capacidad creativa de los arquitectos y dificulta extraordinariamente la participación en los concursos de vivienda. Aquí, la comparación entre las dos ciudades pareció dejar claro que las bases de los concursos de vivienda pública en Barcelona eran menos restrictivas que en Ginebra, aún teniendo unos recursos económicos mucho más limitados y unas dimensiones de las viviendas, en general, mucho menores. Motivo por el cual el ingenio en los proyectos catalanes se agudiza en las pequeñas variaciones tipológicas y en la concepción de los espacios de urbanización en contextos urbanos complejos.
Y finalmente la conexión más reciente, Import Zurich, donde la comparación tipológica quizá es la más visible y que trataré de evidenciar con un breve análisis de tres de los proyectos de Barcelona.
En los proyectos de vivienda cooperativa de Zurich resulta interesante la capacidad de variación tipológica que permite este concepto de vida compartida. Lo vemos en muchos de los proyectos donde se intuyen viviendas dentro de viviendas, compartiendo espacios de encuentro pero respetando la intimidad de los espacios de descanso. Y también hemos visto espacios de relación en los ámbitos comunes de los edificios, donde se concentran espacios de ocio, de reunión, de lavado, salas para bicicletas, bibliotecas espontáneas o juegos para niños.
En Barcelona estamos lejos de esos conceptos, aunque algunos colectivos de arquitectos jóvenes, con la complicidad de un nuevo gobierno municipal sensible a estos conceptos, están apostando por esta idea de habitar y han conseguido, no con poco esfuerzo, llevar a cabo algún proyecto de vivienda cooperativa que muy pronto será una realidad construida.
Sin embargo, lo que une a muchos de los proyectos de Export Barcelona es una especial sensibilidad para sacar el máximo rendimiento a una tipología mínima donde aparentemente no se puede aportar ninguna innovación, así como una reflexión sobre el espacio urbano que genera el edificio y la respuesta arquitectónica que se le da desde el proyecto, como en los siguientes ejemplos:
 
Edificio Can Caralleu (Peris+Toral), donde la tipología de vivienda se define por un núcleo de servicios (hueso de aceituna) desplazado y un espacio libre alrededor, donde cada usuario decide la posición del dormitorio y la sala de estar, en función del sol, las vistas o las preferencias personales. En este caso el espacio de socialización se encuentra en el espacio exterior, manipulado topográficamente para crear un podio que actua a modo de plaza pública perfectamente delimitada y separada del tráfico rodado, que define la planta baja de los dos edificios de viviendas, los pone en relación y se convierte en el lugar natural de juegos para los niños de la comunidad.
 
Edificio Sant Andreu (López + Rivera), donde los arquitectos recurren a un elemento tan tradicional e inteligente como es la galería, que funciona como captador solar en invierno y como balcón exterior en verano, generando una sala mutante en función de la época del año. Pero merece la pena poner el foco en dos elementos, como son la ventana de la cocina, de gran profundidad, y una caja metálica que acoje la zona de lavado. La ventana, pensada como una conexión directa de la cocina con la pasarela, consiguiendo una extensión de la vivienda hacia el exterior.  Y la caja metálica como recurso para conseguir un baño ventilado naturalmente, a la vez que acota un espacio al lado de la ventana de la cocina, convirtiéndolo en un comedor exterior. Y es en esta pasarela mixta de circulación, acceso y comedor exterior, donde se producen las relaciones entre vecinos en cada una de las plantas, como una extensión de la calle hacia el interior de la manzana.
 
Edificio 111 (Flores + Prats), donde la tipología de vivienda, en este caso de dos dormitorios, se divide en zona de noche y de dia, configurándose esta segunda en un espacio fluido articulado entorno a un mueble-cocina que modula de una forma orgánica la zona de comedor y la sala de estar.
En este caso, la arquitectura construida se organiza alrededor de un gran vacío, ocupado por tres árboles y una fuente, donde se vuelcan los balcones y terrazas, y los vecinos se miran, se comunican, se relacionan. En definitiva, un patio comunitario como plataforma de relación social, donde gente de diversa procedencia y cultura se encuentra. El camino desde la calle al interior de las viviendas , pasando por el patio, se modula en una secuencia de escaleras que conducen de lo abierto y público a lo privado e íntimo.
Por tanto, estamos hablando de apartamentos mínimos, con posibilidades de variación tipológica muy limitada. Pero además, no hay que olvidar el condicionante económico, extremadamente ajustado, que limita el uso de ciertos materiales, e imposibilita la generosidad de los espacios comunes. Por tanto, desde este punto de vista se podría decir, en un ejercicio de simplificación y no sin cierta demagogia, que los proyectos de Barcelona y Zurich se encuentran en los polos opuestos, razón por la que son complementarios.
Pero por otro lado, así como la vivienda cooperativa tiene una larguísima tradición en la cultura arquitectónica de Zurich, el espacio público está en el ADN de Barcelona, por lo que tiene una gran importancia en todo proyecto que genera ciudad. Y en esta doble exposición vemos cómo en la ciudad suiza se potencia la relación de espacios de socialización de los interiores de vivienda o de las zonas comunes de los edificios, mientras que en los proyectos de Barcelona se potencia en los espacios exteriores, por razones obvias de climatología y también de cultura del espacio público propia de las ciudades mediterráneas.
Y por esta misma razón, no es casual que el siguiente punto de encuentro, debate y discusión sea Lausanne, donde se presentará Open Space Connection, que mostrará proyectos de espacio público de las áreas metropolitanas de Barcelona y l’Arc Lémanique, donde se abordará el tratamiento del espacio colectivo desde los contextos más urbanos hasta los más paisagísticos, y que nos ofrecerá otra buena oportunidad de profundizar en lo que pueden aprender unos territorios de otros.
Como tampoco es casual que todo ese conocimiento compartido en las conexiones con Barcelona, se extienda ahora conectando las ciudades suizas entre si, a partir del proyecto Swiss Mix, que se inicia conectando Zurich con Ginebra, y que continuará con el resto de ciudades implicadas.
En definitiva, y por acabar con una referencia cinematográfica de Wim Wenders, maestro en el retrato de la ciudad y de su condición de lo público, podríamos concluir con un epílogo que sintetiza a la perfección esta conexión arquitectónica entre diferentes ciudades: In Weiter Ferne, so Nah (Tan lejos, tan cerca)

Xavier Bustos Serrat + Nicola Regusci son los arquitectos directores Cities Connection Project

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